miércoles, 19 de marzo de 2014

Sin el pueblo no hay Pleno.

Anotaciones sobre el Pleno municipal en Quijorna del viernes 14 de marzo.


Como vecino de Quijorna recién afiliado a IU quiero contar, para quien tenga interés y unos minutos disponibles, mi visión del último Pleno Ordinario municipal, una reunión importante, por ser la única ocasión que la gestión del gobierno local se expone ante los vecinos, aunque sea de una forma muy limitada.

Por los contenidos que se abordaron, se puede decir que este Pleno tuvo dos partes bien diferenciadas; una centrada en los asuntos de la gestión local, básicamente económicos, y otra, que llegó de la mano de dos mociones presentadas por la concejala socialista, que estuvo protagonizada por las definiciones ideológicas del gobierno local sobre dos temas concretos: las secuelas de su exposición de militaria y posterior homenaje al ejército franquista del pasado mes de septiembre y la valoración de un informe de la ONU que afecta a España. En este último caso, la moción presentada pedía apoyar las conclusiones sacadas por el relator de la ONU para las desapariciones forzosas, quien acaba de hacer unas claras recomendaciones al actual gobierno acerca de cómo debe actuar con las desapariciones ocurridas durante la guerra civil y la larga represión franquista posterior.

Antes de entrar en otras valoraciones, es necesario recordar que este fue el primer Pleno Ordinario en que estuvo prohibida la participación vecinal porque la alcaldesa anuló el turno de palabra reservado al público al finalizar el Pleno anterior. Para este gobierno local, ser vecino de Quijorna, sentirse parte de este pueblo y contribuir a su sostenimiento económico no son razones suficientes para tener derecho a tomar la palabra en el único foro de control y participación disponible. Este atropello inadmisible es la razón por la que recurro a expresarme por escrito antes que quedarme callado.

Los vecinos presentes tuvimos que aguantar la mordaza que nos impusieron. La alcaldesa, única voz que intervino en representación del gobierno local (si exceptuamos unas pocas frases sin trascendencia leídas por el portavoz de su grupo) pareció pretender, sin conseguirlo, que desistiéramos de seguir en la sala. Con este fin nos regaló, como es su costumbre, un desarrollo tedioso, lleno de lecturas de textos burocráticos y falto de toda frescura democrática. Al más puro estilo de su partido, la señora que gobierna en este pueblo ejerció su función una vez más como si fuese la monarca absoluta de nuestros asuntos, mostrando una arrogancia totalmente incompatible con la responsabilidad que se le ha confiado.

No solo se permitió amenazar reiteradamente con la expulsión a los vecinos que no lograban reprimir risas o comentarios esporádicos a sus palabras, sino que además evitó que los concejales de su gobierno intervinieran para explicar su trabajo o para rebatir a la oposición que se dirigía a ellos. Este puede ser el motivo de que en Quijorna resulte tan difícil ver los frutos del trabajo de esos concejales, de quienes incluso desconocemos como suena su voz en estas reuniones. Actúan como estatuas enmudecidas que solo tuvieran articulado el brazo que, a la orden de la directora de comparsa, levantan para votar a favor o en contra según toque, siempre monolíticamente. En los cuatro o cinco Plenos a los que he asistido, nunca he visto que alguno de estos concejales se comporte con autonomía o se permita ampliar o matizar por iniciativa propia una afirmación hecha por la alcaldesa, y eso que, al menos en ciertos casos, parecen tener sobrada preparación para hacerlo. Observando el bajo perfil que asumen para estar donde están, pienso que cinco gatos de plástico dorado de los que venden en los chinos harían el mismo trabajo y solo nos costarían un paquete de pilas.

En lo referente a la situación económica de nuestro pueblo, lo que yo pude deducir de todo lo oído es que estamos (y perdón por la expresión), bien jodidos. Las notas que tomé y que ahora estoy repasando dicen que el municipio recaudará este año por IBI una cantidad que ronda los 900.000 euros, que hace poco se han pedido otros 500.000 euros en créditos y que además llegarán para gastos corrientes (básicamente sueldos y pagos de suministros) otros 400.000 euros que tienen su origen en dos planes llamados Prisma y que son de la comunidad autónoma, que permite utilizar todo el presupuesto en inversiones o el 50 % de los mismos para gastos corrientes, perdiéndose el resto. La utilización de esta última partida, no para asfaltar calles o para mejorar instalaciones como estaba previsto, sino para cubrir gastos ordinarios de funcionamiento del pueblo hace pensar en una necesidad imperiosa de efectivo por parte del gobierno de Quijorna.

Otra cosa que entendí es que, según se den por buenos los datos del gobierno local o a los de la oposición, nuestro pueblo tiene una deuda reconocida que oscila entre los 5 y los 9 millones de euros, lo que supone que nuestro endeudamiento se sitúa entre el 194 y el 300 % de nuestro presupuesto anual, que actualmente rondaría los 3 millones de euros. Si como se dijo, el tope de endeudamiento permitido por la ley es del 110 % del presupuesto, aún en el mejor de los casos Quijorna puede estar cerca del borde del abismo económico, lo que explicaría la gran subida de impuestos locales, los despidos de personal y el claro empeoramiento de los servicios municipales. Hay quien piensa que incluso podemos estar cerca de una intervención por parte del Estado o en riesgo de que se pretenda la absorción de Quijorna por algún municipio limítrofe. En el origen de esta deuda desproporcionada estaría la apuesta de este gobierno local por un modelo de “desarrollo” fracasado (el crecimiento urbanístico ilimitado ), la gestión despreocupada de los fondos públicos y unos costes de funcionamiento demasiado elevados en relación con nuestras posibilidades.

Ante este cuadro económico, ni en la alcaldesa ni en sus concejales aprecié síntomas de una gran preocupación ni la sensación de que algo pueda estar yendo mal por su responsabilidad. Simplemente la señora García nos explicó que Quijorna es una víctima más de la fluctuación del ciclo económico, al que por otra parte, ella y los de su partido ya le ven señales de mejoría, gracias a la cual, según afirmó, volverán a ganar las próximas elecciones locales y regionales. Esta perorata, junto a la carencia de alternativas, significa seguramente que el rumbo que tiene previsto seguir su gobierno será el de buscar efectivo donde sea, reducir gastos y esperar a que el viento cambie de dirección. Vista su trayectoria, esto podría suponer una nueva subida de impuestos o la adquisición de más deuda con los bancos, a la vez que un empeoramiento de los servicios que todavía presta el Ayuntamiento. Por lo que respecta a ellos, parece que piensan seguir actuando (y cobrando) exactamente como hasta ahora.

Todavía dentro del capítulo económico, se debatió acerca de la contratación de la gestión integral de las instalaciones de alumbrado público de Quijorna, que si no entendí mal, será privatizada por un plazo de 12 años y con un coste de 3.600.000 euros. Aparte se deben contar los 120.000 euros que anualmente pagamos por el consumo de ese alumbrado. Estos datos, como no estoy en antecedentes, no me parecen ni mucho ni poco, pero sí quiero hacerme eco de la preocupación expresada por los dos grupos de la oposición en el sentido de que el nuevo modelo de contrato que se prevé firmar parece estar hecho a la medida de los intereses de la empresa que finalmente resulte ganadora. Además, la alcaldesa no supo concretar quién asumiría las responsabilidades frente a posibles incumplimientos o fallos del servicio, limitándose con su previsible intervención a aclarar que la operación es legal. Si consideramos que la oposición se queja de que no se le permite supervisar este proceso con mayor detalle y que la última palabra y firma de esta contratación quedan en manos del reservado y silencioso primer teniente de alcalde, tenemos derecho a dudar de que esté garantizado que estemos a punto de contratar un servicio (por tres legislaturas) con la mejor opción posible.

Tras los temas económicos vino otra parte del Pleno dedicada nuevamente a la pasada exposición de militaria y del homenaje tributado por el gobierno local a tres batallones del ejército sublevado en julio de 1936 contra el Gobierno legítimo de España.




En respuesta a dos mociones presentadas por la concejala socialista pidiendo que Quijorna condene el franquismo, cumpla con la Ley de Memoria Histórica y apoye las recomendaciones de un importante representante de la ONU que visitó recientemente España, volvimos a ver a la alcaldesa negándose a todo. Oponiéndose a estas mociones, leyó un extenso repaso a los conocidos argumentos de la derecha, según los cuales tanto el gobierno republicano y sus seguidores como quienes se sublevaron en 1936 fueron golpistas y emplearon una violencia represiva similar, lo que permite repartir a medias las responsabilidades por los crímenes cometidos durante la guerra civil y después de esta. No desaprovechó la ocasión para darle un repaso a cuanto gobierno revolucionario o anticapitalista pudo recordar, incluido el actual de Venezuela, y para terminar, reprochó a las asociaciones de memoria histórica pretender dañar la convivencia reabriendo heridas ya superadas hace tiempo por la sociedad. Fiel a su conocida indulgencia con el franquismo, la alcaldesa afirmó que actualmente no es necesario ir más allá de los límites marcados durante la Transición, definida por ella como algo parecido al logro democrático supremo.

Ante esta actitud de nuestro gobierno local y los antecedentes que todos le conocemos, lo mejor es que cada cual saque sus propias conclusiones. Las nuestras son que votar en contra de la condena al franquismo, no aplicar ni siquiera la tímida e insuficiente Ley de Memoria Histórica y despreciar (posiblemente sin haberlas leído) las recomendaciones del relator de la ONU que recientemente visitó España para conocer la situación referente a las desapariciones forzosas, supone no solo una legitimación de la dictadura, sino también el desprecio a miles de ciudadanos españoles que siguen desaparecidos tras ser asesinados por los golpistas durante o después de la guerra civil (en este último caso por tanto sin que existiera la menor coartada de tipo militar). Es también una muestra de sadismo hacia los familiares vivos de todos esas personas, a quienes no solo se les niega la justicia y la reparación moral, sino que ni siquiera se permite que el Estado se implique en la búsqueda de los restos de sus seres queridos, lo que facilitaría algo tan básico como que muchos hijos puedan morirse tras haber enterrado dignamente a sus padres y que los nietos puedan honrar a sus abuelos.

El gobierno local de Quijorna, en línea con lo que hace su partido a mayor escala, se está comportando como encubridor y cómplice de un crimen contra la humanidad, que por su propia definición y magnitud, no prescribe nunca y no puede ser amnistiado. Por esta razón, la ONU ha pedido al actual Gobierno que aplique la legislación internacional sobre desapariciones forzadas que España suscribió posteriormente a la amnistía de 1977 y abandone el orden jurídico cavernícola del periodo anterior. El que esto no se esté haciendo explica que decenas de ciudadanos españoles abandonados por sus instituciones hayan tenido que recurrir a la justicia argentina para hacer valer derechos humanos básicos y que algunas comunidades autónomas tengan una conducta completamente diferente a la que aplica el Gobierno. Con su acción, los dirigentes del PP están poniendo ahora mismo a España fuera de la legalidad internacional y lejos de los valores democráticos, e incluso en contradicción con los valores cristianos que dicen defender, si bien no se espera que la jerarquía de la Iglesia de este país se lo reproche de momento, puesto que en este asunto son compañeros de viaje.

Desde IU apoyamos y compartimos el contenido de las dos mociones presentadas en el Pleno por la concejal socialista, y esperamos que pronto otro gobierno local diferente del actual las pueda aplicar. Como también el grupo Independiente las votó favorablemente, nos alegramos que el PP de nuestro pueblo se haya quedado solo defendiendo la impunidad de los crímenes del franquismo, lo que indica que la oposición a este nefasto gobierno local tiene entre sí, aparte de reconocidas diferencias, también importantes puntos de acuerdo que permiten pensar que hay alternativa a la actual oscuridad.

El Pleno Ordinario del viernes terminó con una extraña e inapropiada pregunta de la alcaldesa sobre asuntos privados de otras personas que son claramente ajenos a su interés y competencia, pero su torpeza al menos nos permitió saber que, siempre según ella, ahora la línea eléctrica de Muy Alta Tensión ya no pasaría por Quijorna, por lo que invitamos a los vecinos a preguntarle sobre el tema. En IU, organización que forma parte de la plataforma creada contra esta línea, no tenemos ninguna constancia de esta modificación, y en cualquier caso, para nosotros nada cambiaría, ya que continuaremos rechazando el proyecto en su conjunto, independientemente de a qué municipios perjudique con su presencia.

Gracias a tod@s por vuestra atención. Un saludo.

Ernesto Viñas.





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