lunes, 26 de mayo de 2014

Elecciones europeas 2014, un balance en caliente.



En marzo de 1986, cuando me faltaban solo dos meses para tener la mayoría de edad, no pude aportar mi NO rotundo y rabioso en el referéndum de entrada a la OTAN. Cuando por fin tuve los 18, siempre acudí a votar, y casi 30 años después, no recuerdo ni un solo día post electoral que me permitiera una visión optimista acerca del futuro que había elegido la sociedad de la que formo parte. Por suerte para mí, siempre superé en cuestión de horas el bache anímico, pero la realidad adversa persistía, y solía durar otros cuatro años en los que se aplicaban de una forma u otra, independientemente del partido en el gobierno, todas las medidas que el capitalismo exigía y necesitaba. Gracias a ellas hoy tenemos esta “crisis” que es en realidad una estafa premeditada. Siempre me sentí perdedor el día después de cada elección, y estos han sido muchos. Seguramente por ese motivo, hoy estoy verdaderamente contento: creo que por primera vez en mucho tiempo la ideología política que me representa tiene ante sí un entorno social relativamente favorable y en su mano un resultado electoral que empieza a hacer justicia a sus planteamientos y a su trayectoria. 

Las elecciones europeas de ayer, vistas desde los valores y opciones que defiende IU, ponen ante nosotros, como siempre, un camino difícil, pero también bastante más alentador que antes, ya que se perciben tres realidades claras: un crecimiento del apoyo recibido, un debilitamiento serio del sistema de alternancia entre dos partidos mayoritarios que coinciden en cosas fundamentales, y por último, la aparición de otra fuerza de izquierda real con la que podemos tener cosas en común.

El incremento de votos a IU es importante, pero como partíamos de tan abajo, todavía no es decisivo. Con respecto al golpe que se ha llevado el sistema bipartidista, sobre el PP no tenemos nada que decir aparte de que nos alegramos mucho por su decrecimiento y que ansiamos aprovechar las ocasiones que tengamos de contribuir a acelerarlo y aumentarlo (si no se adelantan los jueces). Con respecto a la sucesión de malos resultados del PSOE, lo mejor es mantener una prudente y respetuosa distancia de sus asuntos, pero mirando con interés por si esta vez la fracción de sus militantes coherentes y verdaderamente de izquierda se manifestara y actuara con la contundencia que requiere la situación, ya fuera para cambiar su partido en profundidad o para salir de él. Atentos, pero sin la necesidad de esperar por lo que ellos decidan o hagan. Nosotros, que sí sabemos a qué tipo de sociedad queremos llegar, para hacer ese camino tenemos que seguir intentando converger con quienes tengamos cosas fundamentales en común. 

Personalmente, ayer no veía al partido Podemos como un compañero de viaje, pero hoy, tras saber (y también lamentar) cuantos de mis amigos lo han votado en vez de apoyar a IU, veo necesario tomarlos en serio y ver si compartimos las mismas luchas y en qué medida coincidimos en medidas políticas concretas. En cualquier caso, es un motivo de alegría comprobar que aumenta el espacio de la izquierda real, la que quiere reemplazar el capitalismo por un sistema social y económico justo, sostenible y humanista, la que luchará por reducir radicalmente las diferencias sociales y económicas, la que es incompatible con la corrupción y con el enriquecimiento extremo y la pobreza, la que debe afrontar sin ninguna demora ni contemplaciones el cambio climático y la degradación ambiental, la que quiere devolver al conjunto de la sociedad la propiedad de los recursos naturales y de las grandes empresas que siendo públicas aseguran el desarrollo social, la que busca un orden internacional justo y sin guerras imperialistas ni robo de territorios o recursos naturales, la que quiere que el pueblo pueda expresar si renueva la monarquía o quiere la III República, la que no asume la parte de la deuda pública ilegítima, etc, etc.

Desde este momento, para nosotros se abre también un tiempo prometedor en Quijorna, donde, siempre dentro de la modestia, en estas elecciones hemos pasado de 27 votos a 81, lo que demuestra que existe una apreciable base social para plantearnos la creación de la asamblea local de IU. Ante esta nueva realidad, animamos desde ya, a quienes se sientan capaces y motivados para asumir este trabajo y los que vendrán, a entrar en contacto con los que dimos ese paso antes y nos expresamos a través de esta página. Parece que por fin estamos terminando, también en Madrid y en Quijorna, la travesía del desierto. Esperamos que a partir de ahora, nuestro trabajo se pueda ver acompañado por un apoyo social creciente, que sea a la vez comprometido y crítico. Los desafíos y la situación que tenemos por delante lo hacen necesario.

Ernesto Viñas.

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