lunes, 15 de septiembre de 2014

Apatía y desgana en el pleno del viernes 12 de septiembre.


El estilo tedioso que la alcaldesa de nuestro pueblo impone a los plenos municipales no ha conseguido eclipsar una excelente noticia que ha tenido que dar, sin duda a pesar suyo: Quijorna acaba de recuperar el control sobre su dehesa. La empresa que pensaba instalar allí un campo de golf con césped y un club deportivo caro y elitista no ha podido cumplir con los plazos o las obligaciones del contrato que firmó con el Ayuntamiento y por tanto éste va a quedar sin validez. La hermosa dehesa municipal vuelve a ser totalmente nuestra. Ojalá que en el futuro sepamos disfrutarla y conservarla en su mejor estado, sin volver a privatizar su uso. 

Aparte de esta buena nueva, el resto del Pleno del viernes 12 se caracterizó en mi opinión por ser especialmente gris y aburrido. Se notó mucho la ausencia de Azucena, la única concejal socialista, y por otro lado, a los concejales independientes no se les dio ninguna posibilidad de promover un debate en torno a nuestra situación económica (más bien habría que decir, sobre cuál es el tamaño de nuestra ruina). No existió debate porque el equipo de gobierno petrifica y cierra sistemáticamente cualquier intento de comenzar un intercambio de razones y datos que nos permita a los menos informados saber cuál es el verdadero estado de nuestras cuentas comunes. Las preguntas sin repuesta acaban casi siempre derivando en un intercambio de reproches del que la única responsable es la alcaldesa, al haber decidido hace mucho tiempo no permitir que los otros partidos o los ciudadanos controlemos sus políticas. Una vez más, también los concejales del gobierno volvieron a hacer su función de autómatas en el momento de votar y de séquito silencioso el resto del tiempo, de forma que simplemente el PP local volvió a pasar su rodillo y un instante después de cerrar la señora García el último punto del orden del día, dieron por terminada la parodia de democracia que representaron y abandonaron la sala.

Para poder comparar, y también para poder contarlo aquí, hace unos 10 días asistí al Pleno municipal ordinario de Navalagamella. Reconozco que alguien puede dudar de mi imparcialidad si tenemos en cuenta que allí gobierna una alcaldesa perteneciente al mismo partido al que yo estoy afiliado, IU, pero es un hecho que lo que vi está a años luz de nuestra triste situación en Quijorna, tanto en las formas como en el fondo. 

En Navalagamella, la mayoría de los concejales, tanto del gobierno como de la oposición, tomaron parte en un verdadero debate de ideas y datos, a veces acalorado, pero siempre correcto. Un detalle que me gustó fue que todos se dirigieran a su interlocutor llamándolo por su nombre y no por su cargo, como pasa aquí. La alcaldesa, también en contraste con la nuestra, resultó solvente y creíble en sus explicaciones y argumentos, y al conducir el debate nunca lo asfixió, de forma que creo que nadie se fue sin escuchar las explicaciones pedidas y sin haber dado sus puntos de vista. Este pleno finalizó cuando el último vecino que quiso hacerlo terminó de preguntar y repreguntar a la alcaldesa o a los concejales, cosa que aquí está prohibida desde que la señora García se vio en aprietos con temas como el tendido eléctrico de muy alta tensión y otros de sobra conocidos por todos. 

Aparte de estas diferencias de estilo, frente a los 5 millones de euros que adeuda Quijorna por haberlo apostado todo a la construcción (otras versiones hablan de casi 9 millones), Navalagamella, tras dos legislaturas gobernando la izquierda, no tiene déficit en sus cuentas, lo que implica que sus vecinos tendrán muchas más posibilidades de elegir el futuro de su pueblo que nosotros, que podríamos encontrarnos cerca de la bancarrota o de la intervención. Por lo demás, cualquiera puede acercarse a Navalagamella un día cualquiera y ver el pulso y la limpieza de sus calles, el número de bares y comercios abiertos, la oferta cultural, la casa de la juventud autogestionada, la red de distribución de agua de titularidad pública, las rutas de naturaleza señalizadas, etc, etc, y todo eso a pesar de la merma de más de un tercio en las aportaciones que les hace la CAM.

Dicho todo esto, termino volviendo a poner la vista en Quijorna, para preguntarnos si nos gusta lo que tenemos, y si fue esto lo que tantos votaron hace tres años. Si la respuesta es afirmativa, obviamente tengo que callarme, pero si la respuesta es “no”, no puedo entender porqué estamos todos tan apagados y resignados. Creo que por lo menos habría que intentar ir a los plenos y empezar a pensar en alternativas, porque se va acercando el momento en que podremos volver a elegir gobierno local y regional. Si pasamos, facilitaremos que otros lo elijan por nosotros, cosa en la que ya han pensado los del PP, que buscan ahora imponernos una ley infame que permitiría que se alcance la mayoría absoluta con sólo el 40% de los votos. 

En la región de Madrid IU ha ganado mucha fuerza, pero en Quijorna nuestra presencia todavía es minúscula. En este momento, apenas somos un puñado de militantes y simpatizantes en vía de organizarnos, aunque con la motivación alta. Aquí tenemos casi todo por hacer, pero en lugares cercanos, otros como nosotros han demostrado lo que valen nuestras convicciones y capacidades, de forma que éste es un buen momento para pedir refuerzos y esfuerzos a los vecinos y vecinas de nuestro pueblo que sientan que podemos ser compañeros de luchas y plantearnos empezar transformar nuestro municipio. 

Para lo que sea, el contacto con quienes estamos en esto es el correo iuquijorna@gmail.com.

Ernesto Viñas.


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