martes, 11 de noviembre de 2014

“…e más chicos”


http://www.uv.es/ivorra/Literatura/Coplas.htm


A lo largo del tiempo hay obras que te marcan en la memoria para siempre y vienen a tu cabeza en determinados momentos. Estos días recuerdo los fantásticos versos del tardomedieval Jorge Manrique y sus elegías paternas. Sin embargo, no es la muerte la que nos invita a todos, sea cual sea nuestra condición, a bailar, es la corrupción la que se lleva por delante a todos los ríos, desde los más grandes hasta “los más chicos”.

Pero esta sensación de putrefacción no es algo nuevo en nuestra Historia. Un paseo por unos cuantos libros de finales del XIX y principios de XX deben hacernos reflexionar. La España finisecular decimonónica disfrutaba de un bochornoso bipartidismo que cocinaba a fuego lento el caldero del pucherazo. La perversión de la soberanía era inusitada y la ciudadanía quedaba convertida en un títere cuya acción quedaba relegada a la de mero espectador amordazado.
Frente a tal secuestro emergieron voces que entonaron un famoso término que vuelve de nuevo a nuestros tímpanos: Regeneración. Joaquín Costa y sus seguidores impulsaron un autentico tsunami político del cambio que se disponía a reintegrar lo usurpado a sus auténticos dueños, devolviendo a la política y a la democracia al recto camino del que nunca debió escapar.

La caprichosa actualidad demuestra que poco hemos aprendido. Los ríos grandes, el Estado y sus instituciones, nos sorprenden con escándalos encadenados de corrupción y hurto. Los medianos, nuestras CC.AA, no le van a la zaga; y los “más chicos”, nuestros pueblos, nos sonrojan hasta el hastío.

Y de este último aspecto somos bien conocedores en Quijorna. A través de nuestro gurú particular del siglo XXI, “san Google” podemos elaborar la más denostable de las crónicas. Un relato de terror donde personajes siniestros se han encargado de vilipendiar, maltratar y denigrar la esencia de nuestro pueblo con relaciones “incestuosas” entre poder y empresarios, entre político y constructores, con un único perjudicado: todos y cada uno de los habitantes de nuestro municipio.

Pese a este catastrofismo existen soluciones pero, a diferencia de lo que nos enseña la Historia, estas no deben llegar de arriba abajo. La máxima expresión del intento de lucha contra la corrupción a principios del siglo pasado fue la operación quirúrgica del “Cirujano de Hierro”, Primo de Rivera. Todos conocemos el resultante. Por ello es necesario que la democracia se reinvente desde abajo, desde la ciudadanía. Y es la ciudadanía la que debe volver a la política. Pero este viaje no debe realizarse en el vetusto transporte del bipartidismo; nuevas ideas, nuevas situaciones nos llevan más allá. El partido, como organización monolítica, está abocado al fracaso. Es la ciudadanía, desde abajo, la que se va a encargar de transformar el sistema y auto devolvérselo. Es necesario un cambio radical, utilizar los mecanismos del sistema para subvertir el sistema y reintegrarlo a sus legítimos dueños.

Ese es precisamente el leitmotiv fundacional de Izquierda Unida en Quijorna, sacar de los tabloides de la corrupción y el fanatismo ideológico a aquel que se vanagloria de bajarse sus emolumentos para seguir cobrando 7 veces el salario mínimo interprofesional; de aquel que hace uso de la res publica algo suyo, su propio cortijo, violando ese contrato moral entre gobernante y gobernado. Este el momento, no del cambio, no de la regeneración, es el momento de la ciudadanía, no sólo se puede, de debe.

Daniel Núñez.



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