martes, 25 de noviembre de 2014

Vuela la mosca quijornera.


Como por ahora no es posible hacerlo en el turno de intervención de los vecinos en los plenos, que fue suprimido porque ponía en serios aprietos a la señora García, transmitimos a quien corresponda dentro de este eficaz equipo de gobierno la conveniencia de retirar de las aceras que más abajo señalamos unos peligrosos restos de patas pertenecientes a dos ex-papeleras que allí hubo y ahora suponen un peligro evidente para cualquiera que camine por la zona, especialmente niños o personas con visión reducida. Uno de estos restos-trampa lleva en ese lugar más de dos años sin que nadie haga nada; el otro existe tal como muestran las fotos desde poco después de las últimas fiestas locales. No hace falta que les digamos lo dañinas que serían esas puntas metálicas en el caso de que alguien se cayera encima. 

Dado lo poco o nada que la alcaldesa o a cualquiera de sus concejales pasean por esta zona del pueblo (¿alguna vez pasean por alguna?), les invitamos a que alguno de ustedes realicen una expedición hasta aquí o en su defecto manden a alguien responsable que evite a tiempo un accidente. De paso, pueden comprobar que en el principio de la calle Pérez Galdós, junto a una farola, existe una arqueta que tiene una tapa de madera en muy mal estado. Tras unos seis años sustituyendo a la original que era metálica, puede suponer un peligro para los viandantes. Si están por aquí, aprovechen de paso para disfrutar del lamentable urbanismo que ustedes han perpetrado en esta misma calle, en la cual, en uno de sus tramos, la acera se estrecha hasta alcanzar los 10 – 15 centímetros de anchura, mientras que del otro lado aún está pendiente de ser construida, lo que invita a caminar por el asfalto de esta calle de doble sentido, con poco tráfico, pero que muchas veces pasa demasiado veloz.

Ya puestos a pedir cosas difíciles, también les queremos preguntar si a los grandes carteles metálicos de obras públicas que adornan el inicio de la calle Quejigo y la plaza de la Hispanidad debemos considerarlos parte del mobiliario urbano permanente del pueblo o si por el contrario siguen ahí en espera de la siguiente reforma, y así ahorramos. Estos carteles a los que me refiero son los que mostramos también en las fotografías. Como se ve, ambos son de la Comunidad de Madrid. ¡Qué casualidad que los que sí se retiraron apenas terminadas las obras respectivas fueron los del plan E, ejecutados con fondos aportados por el anterior gobierno, del PSOE!. Si no me equivoco, uno explicaba las obras de rehabilitación de la calle Real, la que sube al cementerio, y otro, que recuerdo peor, estaba cerca del edificio del ayuntamiento. Por algún motivo que no llego a captar, las obras de la “Espe” obtienen en Quijorna mucha mayor visibilidad que las de “ZP”.


Nada más, como verán, salvando lo de los carteles, que nos pueden molestar a la hora de ver venir a los zombis a los que les hemos alquilado el pueblo durante el próximo fin de semana, solo les molestamos en su siesta permanente bajo un Granado por cosas que afectan directamente a la seguridad, y además son facilitas. Todo lo demás que sabemos que se puede hacer para que Quijorna sea un lugar casi maravilloso, esperamos tratarlo dentro de pocos meses con o dentro del próximo gobierno local, en el que por el bien de este pueblo, esperamos que no estén ustedes.

Muchas gracias. 

Ernesto Viñas





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