lunes, 6 de febrero de 2017

Más sobre turismo.



La verdad es que a medida que vamos conociendo mejor las ideas del GIQ sobre turismo (nosotros preferimos llamarlo patrimonio y turismo), más nos gustan las nuestras.

Más allá del modo en cada grupo entiende esta nueva vía de desarrollo, hay un hecho que ya es conocido por tod@s: nuestro gobierno ha propuesto dotar la nueva partida de patrimonio y turismo para el año 2017 con 45.000 euros. Frente a esta generosidad, y aunque pueda parecer sorprendente, IU ha pedido una reducción cercana al 50% de esa cantidad. Además también hemos pedido la convocatoria de la comisión correspondiente para que, escuchando a los expertos que sean invitados, empezar esta nueva aventura trazando lo primero una estrategia de desarrollo turístico que se asiente sobre bases racionales y duraderas y que nos permita aprovechar y cuidar nuestro patrimonio histórico y natural. La idea que nos parece más correcta es intentar convertirlo en una nueva seña de identidad de Quijorna y en una palanca de desarrollo, pero sin burbujas, es decir, que no buscamos el éxito rápido y efímero, sino un nuevo modelo de municipio, y eso lleva tiempo y trabajo.

Como ya dijimos en un comunicado anterior, nos parece que el turismo que podamos promover, en este momento tiene que ser además compatible con las otras necesidades que tiene nuestro pueblo, destacando para nosotros especialmente dos: la limpieza de las calles y el mantenimiento del edificio del colegio. De esta forma, tras proponer en diciembre del año pasado la creación de la partida de patrimonio y turismo con 10.000 euros anuales, IU pide ahora que se la dote con “solo” 25.000 euros, correspondientes a los ejercicios 2016 y 2017, debiéndose gastar esta cantidad en coherencia con el plan que tenemos pendiente hacer. Por lo que ya hemos indagado por nuestra cuenta, 25.000 euros en el primer año pueden dar para mucho, máxime si nos esforzamos por ser capaces de hacer la mayor parte del trabajo por nosotros mismos, sin contratar de momento empresas.

Junto al presupuesto que Quijorna pueda destinar a la catalogación y cuidado de su patrimonio, nuestro gobierno trabaja también en otra línea que nos parece muy acertada: se trata, según parece, de entrar a formar parte de una asociación de pueblos y agricultores que tiene como objetivo inmediato promocionar y extender el cultivo del garbanzo autóctono. Según nos explicó el alcalde, dentro de que la producción comarcal es realmente modesta, solo 20.000 kilos, Quijorna es el municipio que recoge hoy en día casi la totalidad de esa cifra, y en un futuro inmediato parece que se podrían alcanzar los 50.000 kilos. Con este horizonte, la idea es intentar que se identifique a toda nuestra comarca del llano con este producto, del que incluso se habla de intentar darle una denominación de origen. Sin duda llevará tiempo, pero el plan parece magnífico. Apoyamos la participación de Quijorna en esta asociación.

Dentro de este entramado turístico y gastronómico, entendemos que desde los entes públicos deben desarrollarse todas aquellas medidas que favorezcan el crecimiento del tejido empresarial en el municipio, y para conseguirlo, pueden actualizarse o modificarse ciertas normas que limiten el desarrollo económico. La legalidad está para ser cumplida, como no podía ser de otra forma, pero la acción municipal también debe ayudar a sentar las bases de prosperidad y desarrollo a largo plazo. Dicho esto, en IU entendemos que cuando hablamos de un alimento que producen la tierra y el trabajo, no solo debemos promover su cultivo, sino también la gastronomía que lleva asociada, y más cuando estamos intentando desarrollar un incipiente turismo en nuestro pueblo. Todos entendemos que garbanzo y cocido son indisolubles en estas latitudes, y por eso, tan importante es ayudar a que suba la producción de esta legumbre como que se desarrolle la hostelería que la emplea en sus platos. En este sentido, está sobre la mesa un tema que puede tener más de una lectura y que quizás no sea el más fácil de evaluar, pero sobre él, nosotros tenemos una opinión formada, y por tanto defendemos una determinada opción.

Lo explicamos: poco antes de Navidad, y cumpliendo con las normas vigentes, ha quedado clausurada la planta baja del restaurante El Águila. Al parecer, en Quijorna, como en otros muchos municipios, solo está permitido el uso de las estancias situadas bajo el nivel de la calle para alojar almacenes y vestuarios, no como comedores y/o lugares de reunión.

Preguntado el alcalde sobre este asunto por nuestro concejal, aquel nos explicó que clausurando el sótano de este establecimiento, él se limitó a aplicar la legalidad vigente y que de ninguna manera puede asumir la responsabilidad ante un hipotético accidente en ese sitio. Con esto estamos totalmente de acuerdo. También nos informó que cualquier particular, en atención a sus propios intereses, puede iniciar la petición de cambio de una norma subsidiaria que le perjudique, pero “evidentemente”, el propio interesado debe correr con los gastos que esto conlleva, estimados en este caso en torno a los 15.000 euros en su parte burocrática, reformas aparte. Si un particular ejerce ese derecho (y paga por él), una vez cambiada la norma, todas las situaciones similares a la suya quedarían también afectadas positivamente, y con coste 0.

Es decir, que si tienes dinero, te puedes plantear un cambio de norma local, y si no lo tienes, no.

Conocido esto, nuestra reflexión es la siguiente: siendo El Águila un establecimiento relativamente conocido fuera de Quijorna gracias a su cocido y gracias también a programas de televisión como Ruta 179, y, si estamos dispuestos a apoyar a los agricultores utilizando fondos públicos para promocionar el garbanzo ¿por qué no puede ser también ético cambiar, con cargo a los presupuestos municipales, la norma que impide usar los sótanos para recibir público?

Hace poco tiempo, en relación con el asunto similar, el del cambio de uso de un terreno para hacer un supermercado DIA, el alcalde buzoneo una carta donde sugería que IU podía tener intereses particulares en este asunto, por lo cual le exigimos una disculpa que NUNCA llegó. Esta vez, tampoco faltó quien nos advirtió de que defender un negocio particular desde la representación pública puede constituir prevaricación. Nosotros no lo creemos así. Por eso queremos que los vecinos conozcan el tema y lo valoren. ¿El cocido del restaurante antes citado es interesante para Quijorna?, ¿atrae visitantes?, ¿podemos permitirnos perder una cuarta parte de la capacidad hostelera al inicio de una campaña para promover el garbanzo y nuestro pueblo?, ¿existen y existirán otros negocios en Quijorna que saldrán beneficiados de este cambio de norma?

Careciendo de empresas públicas dedicadas al turismo, es evidente que Quijorna acepta gastar parte de sus recursos en facilitarles la vida a las actividades privadas que resultan de interés local. ¿Estamos en el caso de El Águila ante este perfil?, ¿si este no lo es, cual sí? Conviene recordar que un pilar fundamental de toda estrategia turística lo constituye el llamado “retorno”, es decir, la forma en que se aprovecha económicamente la llegada de visitantes. El retorno de Quijorna, y parte fundamental de su reclamo, es su hostelería.

Ahí dejamos esas preguntas y reflexiones, expuestas a vuestro criterio para que se conozcan algunos de los problemas menos visibles de nuestro pueblo, pero quizás no menos importantes. Hay que tomar una decisión y queremos pulsar la opinión pública, ya que no tenemos otro interés que el bien colectivo.

Esperamos vuestros comentarios. Gracias por vuestra atención.

Izquierda Unida de Quijorna.



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