viernes, 29 de diciembre de 2017

COMENTARIOS AL PLENO DEL 21 DE DICIEMBRE DE 2017


El pasado jueves 21 de diciembre vivimos un Pleno muy intenso, quizás uno de los más agitados de la legislatura aunque todo comenzó muy tranquilo y el punto principal del cónclave, el Presupuesto de 2018, se debatió con serenidad. El alcalde abrió el punto del día con un largo discurso donde resaltó lo positivo de la actual situación económica (en relación a la gravísima situación heredada de los gobiernos anteriores), e incluso lanzó un anuncio cuanto menos sorprendente al situar nuestra deuda municipal en unos 7.5 millones de € y comprometiéndose a intentar pagarla en un plazo de 5 años. Ojala fuese así, pero con Planes de ajuste a cuestas y la evolución de los ingresos y gastos, esto nos parece altamente improbable. Pese a este optimismo, la práctica totalidad de grupos municipales afeamos al nuevo concejal de Hacienda (el propio alcalde, tras la supresión en dichas funciones de la concejal Landa sin motivo conocido o aparente) que el nuevo presupuesto fuese un “corta-pega” del ejercicio anterior, sin ningún estudio de la evolución del contexto económico. Resulta curioso cómo se puede anunciar una reducción de deuda tan brutal en un periodo de tiempo tan exiguo y no modificar en nada la actuación presupuestaria. Las votaciones (6 votos a favor: GIQ, GANEMOS, PSOE y la Concejal Zapardiel y 5 abstenciones: PP e IU) permitieron que se aprobara inicialmente el Presupuesto de 2018, entrando el mismo a continuación en el plazo de alegaciones. Nuestra postura fue clara: no se puede votar a favor un presupuesto que está sin trabajar, donde no se analiza la evolución anual y no se marcan claras líneas de actuación; pero tampoco en contra, ya que votamos favorablemente el ejercicio anterior al considerar que se habían realizado buenos ajustes en campos que para nuestra formación son tan vitales como la limpieza, el mantenimiento del colegio, la cultura, el turismo…, partidas que se mantienen en 2018.

Otro campo de debate fue la moción que presentamos desde Izquierda Unida para evitar que los elementos distintivos del cargo de concejal (una medalla y una insignia) fuesen abonados por el erario público, solicitando que aquel concejal que lo desee, pueda disponer de sus elementos protocolarios propios, pero abonándolos el mismo. En un pueblo con 7.5 millones de € de deuda, nos resulta sangrante que se gasten más de 1600 € de todos los quijorneros en una actuación más propia del pasado y sin utilidad alguna para el vecino. No creemos en símbolos distintivos, respetamos a quien los quiera lucir, pero no admitimos que estos corran a cargo de los impuestos de los habitantes de Quijorna. Desgraciadamente, perdimos las votaciones; GIQ, PP y PSOE votaron en contra, su visión, siempre respetable, está en las antípodas de la nuestra, no en vano todos ellos disponen de una medalla, a razón de 152 € cada una, abonada por todos nosotros.

En ruegos y preguntas, desde IU, cuestionamos al alcalde algunas de sus invitaciones a comidas y cenas. El equipo juvenil de fútbol, los entrenadores de fútbol o varios sacerdotes y miembros de la cúpula eclesiástica madrileña han disfrutado, siempre en un mismo restaurante, de diversos ágapes que sumados casi alcanzan el coste de 1500 €. Comprendiendo la positiva labor que todos ellos hacen (o podrían hacer) en el municipio, como otros muchos colectivos, no entendemos cómo se pueden cargar esas invitaciones a fondos públicos. En este punto la defensa del alcalde se centró en afirmar que invita a mucha gente porque luego eso reporta beneficios a Quijorna, enumerando diferentes cargos públicos como directores generales y un largo etcétera, que luego parecen haber intercedido por nuestro bien común. Nadie le cuestiona esas invitaciones a cargos públicos, se le cuestionaron aquellos gastos a colectivos privados que son difícilmente justificables. ¿Por qué a los entrenadores de fútbol sí y a las trabajadoras de la casa de niños no, o a los policías, o a los administrativos municipales?, ¿Por qué a los representantes de la Iglesia sí y a los agentes forestales no? Aplicando un símil futbolístico, se funciona a criterio del árbitro, es decir, del señor alcalde.

Sin embargo, la traca final quedaba reservada a los últimos momentos del Pleno. Las protestas del concejal de Ganemos, Sr. Cabañas, referidas a cómo se le ha saltado en ciertas decisiones culturales siendo el presidente de la Comisión del ramo, desencadenaron una agria discusión entre los dos miembros de la Corporación con sueldo: el señor alcalde y la concejala Landa. Más allá del carácter personal de tal discusión, lo que demuestra el hecho es el total desencuentro entre los concejales del Equipo de Gobierno. El señor Serrano parece haber decidido tomar completamente las riendas del Ayuntamiento, encargándose él mismo de casi todas las concejalías, dejando al señor Castañeda y a la señora Landa con un papel muy reducido. Desde IU no entendemos el motivo u origen de tal situación, desconfiamos de tanto personalismo y mostramos nuestra preocupación por el devenir de la gestión municipal y cómo tales circunstancias pueden afectar a la ciudadanía.



Izquierda Unida de Quijorna

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